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A pesar de estar inmersos en el ojo del huracán de la crisis económica mundial, muchas compañías aun piensan en el futuro y no solamente dentro del terreno de lo financiero. En este caso, el objetivo es el 2050, y el punto de partida es el proyecto de energía solar más ambicioso del mundo, a ser construido en el desierto del Sahara.

Parte de esta gran extensión desierta del norte africano será destinada a la construcción de paneles solares que conformarán las mayores instalaciones energéticas solares que ha visto este planeta jamás, las cuales permitirán generar hasta 100 gigavatios de energía solar renovable.

El proyecto es impulsado por la Fundación Desertec, y con él se espera abastecer parte de la demanda energética de Europa a partir de su transporte a través del Mediterráneo, cubriendo un 15% de la demanda del continente.

20 empresas alemanas se han mostrado interesadas en invertir en el proyecto, entre las cuales contamos a Seimans, el Banco Alemán y compañías energéticas como RWE o E.on. Se planea finalizarlo en un período de entre diez y quince años, para así comenzar a preparar al planeta para el 2050, año pronosticado como de crisis energética mundial.