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Shell ya es el mayor comprador de materia prima para biocombustibles, y aunque últimamente ha estado invirtiendo en energías alternativas como la energía eólica y solar, sus inversiones en biocombustibles no han disminuido, y de hecho tienen buen futuro por delante.

Eso es lo que se deduce de las recientes declaraciones de Linda Cook, directora ejecutiva de gas y energía de Shell, quien afirmó que la compañía planea ponerle una pausa a sus inversiones en energías alternativas para así dedicar sus fondos de inversión a la producción de biocombustibles.

“La energía eólica y solar son interesantes, pero debemos decidir entre otras oportunidades de inversión… No planeamos inversión material en energía eólica y solar de aquí en adelante”, afirmó Cook  haciendo referencia a las inversiones futuras de la compañía anglo-alemana.

Shell, por lo tanto, planea apuntar a los biocombustibles a partir de ahora, dejando de lado dos fuentes de energía renovable. Esto le ha granjeado diversas críticas que apuntan al hecho real de que los biocombustibles producen más emisiones de CO2 que el petróleo y el diesel que reemplaza. Entonces ¿hacia dónde apunta Shell?

No es una respuesta difícil. En tiempos corrientes de crisis económica mundial, el beneficio económico es el que cuenta, y al medioambiente se le pone un stand by ad eternum. Así funciona el mundo, y Shell es parte de él.