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Ser un estado pequeño tiene sus grandes desventajas. Sin embargo, no ocurre precisamente ello para el Vaticano, el país más pequeño del mundo pero a su vez el más rico en escala proporcional. A pesar de tener kilos de oro en descomposición ad eternum, el Vaticano tiene algunos planes que lo ponen a la vanguardia en el terreno de las energías renovables.

Es que la santa sede ha anunciado sus planes de construir el panel solar más grande del mundo para así convertirse en la primer nación sustentada por energía solar en todo el mundo. Y, a decir verdad, con tan sólo 0,44 km2 de área la tienen fácil.

Sin embargo, no nos dejemos engañar por el tamaño del área del país. La iniciativa del Vaticano tiene su costo. Nada menos que 660 millones de dólares será la cantidad que insumirá el proyecto, una instalación fotovoltaica masiva de 100 megavatios de potencia. De hecho, los planes verdes del Vaticano no quedan aquí.

También se contempla utilizar un papamóvil eléctrico, calefaccionar la cafetería del museo con calor solar e incluso sustentar la residencia del Papa a través del metano generado por los habitantes del país, en un acto simbólico que tiñe de desperdicios la clásica y pura blancura papal.