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A pesar de sus obstinados esfuerzos ecológicos, las islas del océano Pacífico tienen corto futuro. La solar Tuvalu, las Islas Marshall, Kiribati y muchas otras de la región son islas seriamente amenazadas por los efectos del cambio climático, pues estando tan sólo a dos metros por encima del nivel del mar el futuro de aguas ascendentes causadas por los deshielos no parece ser nada prometedor para las mismas.

En esta situación, las islas han vuelto a rogarle a las naciones líderes que hagan todo lo posible por descender los niveles de sus emisiones de CO2, LA amenaza por excelencia para la integridad de las islas. El objetivo del reclamo es complicado, pero absolutamente necesario: cortar las emisiones un 45% por debajo de los niveles registrados en 1990 hacia el 2020, y en un 85% por debajo hacia el año 2050.

El escenario de la petición fue el Foro de las Islas del Pacífico celebrado en Cairns, Australia, en el que líderes de siete naciones se mostraron confiados en que el planeta contemple su situación, al ser las principales amenazadas por los trastornos planetarios del cambio climático.

Sin embargo, hay oídos sordos una vez más por parte de los líderes chinos, estadounidenses o indios, que se han remitido a no responder al pedido, y habiéndose comprometido a limitar el ascenso de la temperatura del agua a 2ºC, la ciencia ha demostrado que están muy lejos de cumplir los requisitos para la consecución de tal fin. Adios a las islas, entonces.